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Suzuki Burgman 650 Executive

Ahora ya hace diez años, en los salones de final de 2001, Suzuki desvelaba su mayor scooter y el más grande del mercado (hasta la reciente llegada del Gilera GP800). Desde ese modelo original hasta el Burgman 650 Executive

La verdad es que ha habido muy pocos cambios: ha habido algún retoque estético, un par de mejoras mecánicas, y lo demás son sólo modificaciones de equipamiento siempre dirigidas a hacer del Burgman 650 un scooter más cómodo y más seguro, de hecho a partir de cierto punto recibió el apelativo “Executive” precisamente por ello, y así se mantiene.

El Suzuki Burgman 650 es uno de los modelos que más tiempo aguanta en el mercado sin cambios importantes, pero ponerse a sus mandos lo explica todo porque es lo más parecido a “tele-transportarse”

La nueva Suzuki Burgman

La “nueva” Burgman trae algún retoque de motor, introducir pequeñas mejoras en la gestión de la inyección es normal y a veces es necesario para seguir cumpliendo con las normas de emisiones. Un basculante trasero reforzado, presenta un nervio que antes no tenía y una pinza de freno trasero rediseñada. Es más compacta y será más difícil que llegue a tocar con un bordillo al bajar de una acera de forma lateral.

En cuanto al equipamiento, lo más destacable es la dotación de serie de puños calentables y calefacción en los asientos (piloto y pasajero), todo perfectamente controlable desde el puesto de conducción, aunque a costa de que la piña de mandos izquierda parezca ya el mando de una nave espacial con todas las funciones que desde él se pueden controlar: ráfagas, plegado retrovisores, luces largas/cortas, marcha arriba/abajo, intermitentes, modo de transmisión D/M, modo de cambio automático normal/Power, bocina… y ahora puños calentables.

Nadie se había imaginado que, con lo que están cambiando muchas motos o lo que avanza la tecnología, un scooter que básicamente sigue siendo el que se presentó hace ocho años siga estando tan al día… pero así es. Te pones a sus mandos y te encuentras casi al instante como en el mejor sillón de tu casa, todo obedece de forma suave y una vez en marcha tiene una agilidad impensable, sobre todo si antes lo has tenido que mover en parado, porque eso por desgracia tampoco ha cambiado y es la mayor pega de esta moto: su peso alcanza los 280 kg en la báscula (depósito lleno) y aunque en marcha no se notan porque la mayor parte del peso está muy bajo (un centro de gravedad bajo permite gran agilidad, como en las BMW bóxer por ejemplo) , cuando hay que moverlo en parado hay que hacerlo con cuidado y tener bastante fuerza. Le vendrían bien “topes” como en algunas motos pesadas, en las que ya se cuenta con que se caigan en parado pero cuando eso ocurra apoyen en esos “topes” y no haya ningún daño.

Características de la Suzuki Burgman

Pero, como decíamos, ése es el único inconveniente, porque lo demás es muy, muy satisfactorio. En marcha el Burgman me hace pensar en aquellos coches grandes y lujosos (con una estrella en el capó…), capaces no sólo de ofrecer una comodidad de marcha superior a sus rivales sino que además también son capaces de hacernos viajar a velocidades muy altas. Muchas veces miras el velocímetro y te sorprendes con una cifra mayor de la que creías, y cuidado porque el Burgman 650 alcanza con gran facilidad velocidades más allá de las “consentidas” (150 km/h porque hasta ahí es sólo cuestión de dinero si te pillan).

El cambio sigue siendo el mismo variador automático con control electrónico, que podemos usar en modo “D” (automático tranquilo), “Power” (automático con el motor unas 1.000 rpm más altas que el “D” y retención), o “M” que es manual de 6 marchas con una sexta “OverDrive” más larga que el desarrollo final en modo automático, ideal para largas tiradas de viaje de cara a bajar consumos y desahogar el motor.

En la práctica yo uso siempre el “M” con OD (sexta) en vías rápidas, y el modo “Power” en ciudad o si el tráfico aumenta la densidad: es el equivalente a llevar un variador mecánico “agresivo” con la respuesta más inmediata al gas, ya que el modo “D” (en el que arranca por defecto siempre tras quitar el contacto) es muy tranquilo y suave, pero lento (y brusco) si necesitamos dar gas rápido para aprovechar un hueco o escapar de una situación delicada, cuando “reduce” marcha pero de forma lenta y brusca. Este comportamiento, y el tacto a muy baja velocidad (trazando una esquina o rotonda pequeña) que también es poco regular, es algo de lo que nos hemos quejado desde la primera versión… sin éxito: reprogramar esa transmisión no puede ser tan complicado.

Los frenos no son combinados pero desde que cuentan con ABS apenas se les puede hacer reproches: sólo recordaremos cuántos kilos estamos queriendo parar si tenemos que hacer una frenada fuerte y prolongada desde alta velocidad, por el hundimiento y ligera torsión de la horquilla (y el alargamiento de esa frenada), en uso normal todo está perfecto. La agilidad es sorprendente en marcha y a veces nos pilla desprevenidos su peso cuando nos paramos porque parece imposible que algo que se mueva tan bien con el motor en marcha, sea tan difícil de mover a mano; en zonas rápidas la estabilidad es muy buena, y sólo apurando sus prestaciones (por encima de 160 km/h indicados, en curvas rápidas con juntas o baches) o cuando el neumático trasero haya perdido su perfil notaremos cierta imprecisión frontal que no va a más.

Eso sí, el peso y las suspensiones tirando a suaves (aunque nos han parecido algo más duras que antes, en particular la trasera) o su distancia entre ejes se portan mejor con una conducción fluida, de trazadas limpias y redondas, que con brusquedades (llegar, frenar, tumbar), aunque la agilidad (es largo pero la geometría de dirección rápida) permite alterar esa trayectoria sin problema (para esquivar un bachecito en plena trazada por ejemplo).

Como decíamos al principio esa suavidad, la comodidad, buena protección del viento (salvo las piernas) y desde luego las prestaciones que ofrece su motor, convierten al Burgman 650 en una “alfombra voladora”, en lo más parecido al tele-transporte para nuestros desplazamientos diarios o para viajar, ya sea en solitario o en compañía.


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